A veces quisiera volver a sentir.
Volver a sentir esa emoción por ver a alguien, sentir esas palpitaciones y esos nervios de decir algo estúpido o preocuparme si me cabello esta bien y si no traigo cara de enferma otra vez.
De que me de hasta un tic muscular en la rodilla cuando me siento, del miedo a que algo salga mal.
A comenzarme a dar cuenta de los pequeños defectos como las señas particulares, emocionarme por ver ese lunar debajo de la barbilla. De ese remolino de la barba que rara vez crece.
O de que estén en la confianza de cantar a todo pulmón con una voz tan horrible.
Y pensar en lo afortunada que soy por estar tan cerca y poder apreciar esos detalles.
Volver a sentirme toda estupida por una mirada dedicada, o una sonrisa y que no me salgan las palabras como debería, para después lamentarme de mi ridículo, y reprocharme por lo tonta que me pongo.
Si, a veces quisiera sentir otra vez, pero luego recuerdo lo doloroso que es condicionar y convencerte de ya no sentirte así por alguien y me lo reeplanteo.

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